“Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.”Mateo 1, 18.
Hoy al igual que cada año tengo un mensaje que dirigir a ustedes como ya es costumbre, sin embargo lo que no es costumbre son las emociones contradictorias que me embargan. De hecho y siendo sensato debo decirles que estas líneas las escribo contra reloj, pues casi me decidía a no escribir nada, ello porque hace algunos días me parecía que no estaba pasando nada y por lo tanto no tenia motivación para escribir, pero apenas llegado el día lunes de esta semana toda un serie de eventos se desencadeno (de los cuales les estaré platicando como siempre en mi blog) y como ya se imaginaran definí como mis señales, esas que siempre les digo estoy esperando.
Ahora bien, pienso que en estos días en que se debate si la Navidad tiene un significado profundo y espiritual o si bien es solo un pretexto de mercadotecnia y del moderno hombre consumista para justificar los excesos de estas fechas, también en que se discute si los derechos concedidos a las personas de la comunidad lésbico-gay en el D.F. son coherentes o bien destructivos al espíritu de inclusividad social (opinión que no daré aquí sino que explayare y como siempre justificare en mi blog), y en estos mismos días en que la pregunta en el aire es si el hombre se ha vuelto insensible a estas fechas o lo que sucede es que simplemente ha trasladado sus emociones a la internet –lugar donde siendo todo una legitima ficción no creo sea muy seguro dejarlas ahí-, pero en medio tales controversias un llamado vigente es aquel que nos vuelve los pies a tierra recordándonos que la vida es una lucha constante, pues si el mismo Jesús libro una lucha constante contra las persecuciones del ambicioso Rey Herodes, resulta evidente que nosotros no estamos exentos de esa misma lucha –aunque de diferentes maneras claro está- desde nuestra concepción. Tal lucha se traslada en el campo de acción de la vida en lo que denominamos ir “contracorriente”, porque eso es lo que precisamente significa ser Cristiano, más allá de denominaciones (Católicos, Ortodoxos, Luteranos, Adventistas, Evangélicos, Luzmundistas, Cristianistas, etc.). Por ello el mensaje cristiano de ser la “Sal de la Tierra”, “el fermento en la masa” ha sido y sigue siendo vigente como un compromiso no solo con uno mismo y no también sino SOBRE TODO con el prójimo, con quien lo necesite, simplemente con quien Dios ponga en nuestro camino.
No basta pues decir: -¡Intentare cambiar o voy a procurar! Sino que debemos pasar de ser espectadores a ser protagonistas de la práctica de la misericordia cristiana, con lo anterior lo que hago es pues un público rechazo al INDIVIDUALISMO HEDONISTA, pues si nos preocupamos por el otro tarde o temprano otro se preocupara por nosotros, esa es la verdadera formula de la Paz, la Amistad, la Fraternidad pero sobre todo del Amor, esa última palabra tan incomprendida que no puede definirse y que solo podemos sentir.
Por otro lado, después de haber resistido leer mis locuras introspectivas, deseo de todo corazón que en estas fiestas decembrinas y especialmente esta Navidad sean fechas de Paz y Amor en tu hogar, pero sobre todo que sean fechas de reflexión para darnos cuenta de lo afortunados que somos de poder festejar una Navidad más. Antes de la Cena te pido un último favor ojala hagas oración agradeciendo al Dios Omnipotente por concederte la cena y el disfrute de tus amigos y familiares, no olvides que la Oración une corazones e intenciones y con el tiempo transforma el corazón humano, así pues no es inservible dígalo quien lo diga.
Así pues que en esta Navidad la Estrella del Belén de hace Dos mil ocho años ilumine tu hogar, a los tuyos y sobre todo que el Jesús –cuyo nacimiento la mayoría de cristianos estamos de acuerdo en festejar por estas fechas- nazca en tu corazón y transforme tu vida. Recuerda que no somos barcas a la deriva asoladas solo por tormentas!
Deseo especial como siempre merecen mis amigos y amigas Religiosas a quienes como cada año agradezco infinitamente por su compromiso con el Señor, pues son ustedes quienes le recuerdan al mundo que aún no estamos perdidos, gracias por hacer lo que hacen y que Dios los siga llenando de bendiciones, especialmente en estas fechas. (Mención especial a ti Madre Teo, arriba ese ánimo y gracias por haber atendido el llamado de Dios!)
¡FELICES FIESTAS DECEMBRINAS!
Con todo cariño y respeto por todos y cada uno de ustedes mis queridos amigos…
ERIK A. OSORNO DE LA ROSA

