Hace algún tiempo que no escribo, quizá por ociosidad, quizá por no querer dejar tantas huellas de mi pensar y sentir, en fin hace tiempo que no escribo; pero hoy ha sido distinto, he sentido la irresistible necesidad de hacerlo y quizá esa sea la razón por la que lo estoy haciendo (espero que no sea novedad para nadie, que gran parte de mis pensamientos buscan fundamento en el "quizá", siempre me ha parecido muy atractivo el misterio, el mito, la parafernalia y el ambiente mágico que proporciona la incertidumbre de mis pensamientos; en otras palabras, me encanta seguir conservando la intimidad de mis pensamientos, seguir provocando la mirada interrogante de mis interlocutores mientras buscan mirarme a los ojos y parecen preguntarse: ¿qué oculta este tipo?).
En fin, confieso también que el titulo de esta entrada no ha sido tampoco fácil de establecer, he probado con tres previos: 'posiciones incomodas', 'dudas' y 'entre bastidores', sin embargo me ha parecido mejor el título elegido, por el simple hecho de que reitera mi pasado 'férreamente católico' y además me permite recordar los tiempos de 'lagrimas y sangre', cuando por expresar ideas del tipo que hoy me atreveré a esbozar, sin duda hubiera terminado ante el Santo Oficio. Sirva al tiempo este comentario como advertencia de las siguientes líneas, pues lo que expresare a continuación refleja solo mi posición personal, y en forma alguna es una postura generalizada ni mucho menos propongo que deba adoptarse como posición dogmatica (a mí que tanto me fascina el dogmatismo, jeje).
En consecuencia, percibimos de inmediato dos hechos, el primero referente a que el Mal no tiene contenido propio, sino que a semejanza del concepto físico de 'calor', el Mal podría decirse consiste en la ausencia del Bien, el segundo aspecto que puede percibirse es que el Mal carece de existencia en sí mismo, sino que se trata de algo que existe en un ser. De estas dos circunstancias, se desprende que pueda especularse que tal concepto carezca de contenido, haciendo posible especular que ¿quizá los conceptos del 'Bien' y el 'Mal' sean meramente subjetivos? Aunque, considerando las atinadas palabras de Fortea:
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| Sinceramente no tengo idea que Arcangel o Angel sea este, pero seguramente encantara a las amigas, je je |
Comenzaremos por decir, que desde hace unos días, a consecuencia de una conversación con un amigo de mi fratello Andy de nombre Ricardo, y con la amiga Paty Mendez, me persigue una idea de la Dianetica de la Cienciología, específicamente la referente a la apreciación del Bien y el Mal, en ese entendido desde dicha confesión religiosa el Bien y el Mal como conceptos, son inexistentes, de tal suerte que nada es Bueno ni Malo, sino dependiendo de la escala personal que se otorgue a tal o cual acción por el sujeto, en este punto pareciera que esta posición es muy semejante al 'existencialismo ateo' que profesa por ejemplo Jean Paul Sartre cuando dice:
Más, tal apreciación no es correcta, ello en virtud de que el 'existencialismo ateo' se funda simplemente en la libertad para realizar actos, limitada por el propio hombre, mas no en la calificación de tales actos:
En ese entramado, queda claro que no se me puede acusar de que mis reflexiones, obedezcan a un tránsito personal del 'existencialismo cristiano' hacia el 'existencialismo ateo', pues este no establece escalas de valor a cada acción, ni tampoco entrega la calificación de tales acciones en las manos de la persona humana, pues simplemente se ocupa de las acciones, para contabilizarlas como átomos definitorios del ser humano.
"Si una voz se dirige a mí, siempre seré yo quien decida que esta voz es la voz del ángel; si considero que tal o cual acto es bueno, soy yo el que elegiré decir que este acto es bueno y no malo."(Paul Sartre, Jean. "El Existencialismo es un humanismo". Weblioteca del pensamiento. Argentina, 2012, p.7).
Más, tal apreciación no es correcta, ello en virtud de que el 'existencialismo ateo' se funda simplemente en la libertad para realizar actos, limitada por el propio hombre, mas no en la calificación de tales actos:
"Un hombre se compromete en la vida, dibuja su figura, y, fuera de esta figura, no hay nada... Lo que queremos decir es que el hombre no es más que una serie de empresas, que es la suma, la organización, el conjunto de las relaciones que constituyen estas empresas." (Paul Sartre, Jean. "El Existencialismo es un humanismo", Op. Cit., p.11).
En ese entramado, queda claro que no se me puede acusar de que mis reflexiones, obedezcan a un tránsito personal del 'existencialismo cristiano' hacia el 'existencialismo ateo', pues este no establece escalas de valor a cada acción, ni tampoco entrega la calificación de tales acciones en las manos de la persona humana, pues simplemente se ocupa de las acciones, para contabilizarlas como átomos definitorios del ser humano.
Así las cosas, los conceptos del Bien y el Mal, parecen estar definidos por lo menos en el ambiente eclesial: 'lo Bueno es Dios, lo Malo el Diablo'; no obstante, si recordamos la definición Tomista del Mal:
"...es la carencia de un bien debido." (Fortea, J.A. "Svmma daemoniaca". Editorial El Arca, Tercera Edición en México, Quinta Reimpresión, México, 2011, p. 201)
En consecuencia, percibimos de inmediato dos hechos, el primero referente a que el Mal no tiene contenido propio, sino que a semejanza del concepto físico de 'calor', el Mal podría decirse consiste en la ausencia del Bien, el segundo aspecto que puede percibirse es que el Mal carece de existencia en sí mismo, sino que se trata de algo que existe en un ser. De estas dos circunstancias, se desprende que pueda especularse que tal concepto carezca de contenido, haciendo posible especular que ¿quizá los conceptos del 'Bien' y el 'Mal' sean meramente subjetivos? Aunque, considerando las atinadas palabras de Fortea:
"...Incluso los más entusiastas defensores de que el bien y el mal no son conceptos objetivos sienten tambalearse sus esquemas cuando contemplan los campos de Auswitch. Cuando uno ve las filmaciones de la época con esos barracones cobijando a seres humanos, uno comprende que el mal existe por encima de todo condicionamiento cultural, de toda concepción filosófica..." (Idem).
Así, es de admitirse que existe una serie de actos que en sí mismos son "malos" y que indiscutiblemente lo serán, pero por razones que más adelante expresare, mas la pregunta que a mí me consterna es: ¿Qué determina que tal o cual acción sea 'buena' o 'mala'?
En ese orden de ideas y expuestas las consideraciones anteriores, no han salido de mi cabeza dos ideas de intento resolutivo: la primera se refiere al hecho de que 'un esquema de valoración de lo Bueno y lo Malo, provenga directamente de la organización social en que nos desenvolvemos (v.g. es un acto Bueno el hecho de profesar veneración a los adultos mayores, cosa que para el ermitaño en el campo resulta totalmente ajena a su ambiente)', y la segunda, hace alusión al hecho de considerar que un segundo esquema de valoración de lo Bueno y lo Malo, 'provenga directamente de las consecuencias de nuestros actos para con los demás (v.g. en mi opinión, el hecho de que una amiga sostenga relaciones lésbicas con otra chica, me es totalmente indiferente, pues no incide en mi esfera de vida, no obstante, si la misma amiga es casada y tiene una familia, ello si incide en mi vida, pues sin duda afectara la armonía de nuestra amistad, y respecto a su esposo su relación pudiera concluir en tragedia, por lo tanto en ese caso se trata de una acción Mala)'. [Me pregunto sí este segundo ejemplo debería mantenerlo o bien cambiarlo, es curioso, siempre me hago esa pregunta cuando escribo algo espinoso, jeje] En fin, intentando volver al asunto que nos ocupa, propongo a vuela pluma, la posibilidad de que: "nada es Bueno ni Malo, sino simplemente una acción, misma que se torna 'Buena' o 'Mala' dependiendo las consecuencias de afectación a los demás. Y que la apreciación social de que algo es 'Bueno' o 'Malo' en sí mismo, obedece al hecho de que las consecuencias de dichos actos pueden predecirse, ello en función de que sus secuelas ya se han constatado en otros casos anteriores".
Me gustaría saber que piensan al respecto amigos, al tiempo que les reitero que lo anteriormente expresado constituye un pensamiento meramente personal.
Pd. Desde hace algunos días algún gracioso a horas no adecuadas, ha estado marcándome haciendo gruñidos por el teléfono, lo que quiero advertir, es que si descubro quién es, os aseguro que me va a conocer de una forma nada grata.
Dios mediante nos estamos saludando!


