A final de cuentas no pude privarme de hacer algunas anotaciones referentes a las pasadas elecciones, digo se bien que insistí durante los tiempos de campaña en que me abstendría de dos cosas: 1. Hacer comentarios despectivos sobre los candidatos a puestos de elección popular, y; 2. Realizar cualquier discurso o promo –usar mi voz pues- a favor o contra alguno, intenciones que puedo decir orgullosamente cumplí sin problema. Sin embargo, las incoherencias de las elecciones pasadas me obligan a hacer por lo menos algunas observaciones.En principio creo que el primer hecho inexplicable fue la salida de la Profa. Perla López Loyo de las filas del blanquiazul así como el abandono a sus incondicionales en el Partido Alianza Ciudadana para sumarse a la campaña del C.P. Mariano González Zarur, no calificare aquí dicha salida de buena o mala, sino solo de la trascendencia que tuvo en la sociedad tlaxcalteca. Digamos pues que aquella salida fue el primer síntoma de que estas serian unas elecciones muy diferentes a las que se hayan visto en Tlaxcala.
Luego vino la política que no podernos llamar "negra" sino más bien "de tinieblas", porque eso fue lo que sucedió, agresiones abiertas entre equipos de candidatos a gobernadores tales como llamadas telefónicas y tiraje de volantes. Que decir de las agresiones entre candidatos de las "amigables" coaliciones en los municipios donde no se pudieron mantener, entre tales casos tenemos a los candidatos del PRI contra los del PVEM así como los de la coalición PAN-PaNAL contra los del PAC.
Finalmente la peor afección fue la mas que exótica declinación de la Senadora Minerva Hernández Ramos a favor de la Lic. Adriana Dávila, situación que en definitiva termino por convertir a la política en una especie de enfermedad de la cual los tlaxcaltecas tenían que evitar contagiarse.
Al final sucedió que gano las elecciones una Ola Priista encabezada por el C.P. Mariano González Zarur, el problema no es pues que haya ganado quien gano sino el grave problema es que quienes ya no creían en el sistema partidista democrático de nuestro Estado, ahora están más que asqueados de los partidos políticos y de la política en general.
Parece ser que después de las elecciones del pasado 4 de Julio lo mejor que se puede decir de ellas, no es precisamente que fueron limpias y justas o bien sucias y fraudulentas, sino simplemente agradecer que sobrevivimos a tales cosas que parecieron más bien obra del mal, je je.
Ojala que en seis años las elecciones no terminen siendo mas siniestras que ahora, porque de seguir así la población comenzara a ver las elecciones más que como oportunidades de apertura democrática, como epidemias de las cuales hay que prevenirse para salir de ellas con vida.
Por nuestra parte solo podemos decir: -¡Gracias al cielo que sobrevivimos estas perversas elecciones estatales!
Dios mediante nos estamos saludando!

