martes, 19 de agosto de 2014

¿CON EL TIEMPO, EL TIEMPO DEJA DE IMPORTAR?



   Hace un buen rato que no escribo, y no precisamente porque haya dejado de estar en contacto con la lectura, por el momento estoy releyendo con animo de marcar algunas ideas que siempre me han parecido fundamentales, ‘El Mundo de Sofía’ de Gaarder, al tiempo que termino con calma y sin presiones académicas ‘Los Tratados Filosóficos’ de Séneca (no confundir con las Cartas a Lucilio, que he leído por lo menos mas de cinco veces). En fin, dejando estas curiosidades a un lado, lo cierto es que dado que no soy un ‘literato’, las ganas de escribir me vienen no igual que a ellos, más bien y lo he admitido públicamente, me dan cuando tengo algún tema que me da vueltas por la cabeza insistentemente y me veo en la necesidad de sacarlo, escribir sobre él, es lo que yo denomino ‘exorcizarlo’, hacerlo por lo menos me da paz en mi ‘angustia’ (a veces creo que debería llevar por apellido ‘angustioso’, je, je).  


Y en estos días he tenido la fortuna –o infortunio, según se juzgue- de tener un tema que me ha quitado el sueño abundantemente, se trata del ‘tiempo’ y la ‘madurez’. He sostenido y sostengo, que nadie ‘madura’, en realidad solo ‘envejecemos’ al lado de otros y nuestros miedos nos hacen mas prudentes, si a eso se le llama ‘madurar’ entonces estoy de acuerdo. Por otro lado, cuando me refiero al ‘tiempo’, en realidad estoy tratando de hablar en concreto del ‘paso del tiempo’.


Teniendo en claro esas ideas, intentare esbozar a donde quiero llegar. Pido perdón de antemano si no lo logro, ya saben que soy un tipo muy limitado y que ha veces las empresas que emprendo, suelen resultar incalculablemente mas grandes de lo que yo pueda controlar.


Ahora bien, cuando uno es pequeño nadie podrá negarme que la espera por la ‘Navidad’, ‘la Semana Mayor’, ‘Todos Santos’ (que por cierto, es mi festividad favorita), ‘Quince de Septiembre’, el Cumpleaños y demás festividades parece interminable. Si uno pregunta a un niño que piensa sobre que el próximo febrero será nuevamente su cumpleaños, lo primero que nos dirá es que falta demasiado tiempo. Pero para alguien como su servidor, que hace un rato que cruzo la línea de los ‘veintitantos’, el ‘paso del tiempo’ comienza a tomar una perspectiva distinta, casi me atrevería a calificarla de fría y mecánica, el ‘tiempo’ comienza en un determinado momento a parecer tan extraño y casi ajeno a la realidad, es como si de un momento a otro, la medición del tiempo pasara de ser medida en horas (para la niñez, adolescencia y parte de la juventud) a minutos (para la juventud que pasa de los 25). No se si es mi perspectiva personal, pero en un ejercicio, de esos que disfruto mucho de mayéutica, la mayoría de amigos que ya pasan de los 25 (recuérdese que tengo amigos bastante grandes y algunos tan jóvenes, que aún no puedo invitar a tomar un trago, je, je), me han confirmado esta visión.


En este escenario, la medición de los proyectos personales comienza a tomar también un aire distinto, de un momento a otro uno empieza a medir en años (no muchos desde luego, pero si por lo menos de cinco en cinco), es como si en cinco años uno pensara en lo que debe concretar sin terror a pensar que es demasiado tiempo. Es curioso también que ha estas edades (25-45), pareciera que el tiempo se detiene, uno ya no crece (y dicen mis amigos mayores, no envejece) tan aprisa. No puedo pasar por desapercibido en este punto, comentar como me he sorprendido al encontrar a chicos y chicas muy jóvenes que en su momento los recuerdo con 9 o 10 años de edad, cuando frecuentaba a sus hermanos mayores que son mis amigos, y hoy cuando los mas chicos tienen 17 y 18 años, alguno se ha atrevido a pagar mi pasaje en el colectivo, mientras me mira con curiosidad desafiante y me pregunta: - ¿No me recuerdas verdad?, mi expresión es atónita cuando me confirman ser los menores, esos que mandábamos a jugar a los columpios mientras platicábamos temas importantes de jóvenes, je, je. Alguna de ellas, con la que me detenido hace poco para ir por un café, mientras me cuenta cómo se encuentra su hermana, -amiga mía, casada y hoy madre de dos niños-, me ha sorprendido cuando me ha dicho que de entre todos los amigos de su hermana, soy el único que le causo desde siempre gran curiosidad, y mas aún por haber escuchado de boca de su hermana, que estoy convencido de que ‘los amigos se heredan’ (recuérdese, y sino, sépase que como admirador del Medioevo, sostengo que ‘el amigo de mi amigo, es mi amigo por derecho y yo el suyo’), y después de decir eso, me he quedado con la boca abierta, debo confesar que no siempre pensé que los niños eran inteligentes, y sorprenderme así que alguien a sus ocho años pusiera tanta atención en mis palabras y que años después me las confirmara, y además las elogiara es una verdadera sorpresa. No dejo de insistir, y llámenme vanidoso si quieren, que esta chica de nombre Danila, ha dicho que vivir de ‘sagacidad’ y ‘prudencia’ así como buscar siempre el ‘reino de conciencia’, debe ser una buena idea, si se considera que comparado con gran parte de mis contemporáneos que ella conoce, definitivamente no hay igual conmigo en el cuidado del paso de los años (dícese, me veo mas joven de lo que en realidad soy, je, je).


En fin, sin perdernos del tema, siento que esta impresión de que haya una diferencia extraordinaria en la edad, cuando uno aún no ha llegado a los 25, y que al llegar a ellos pareciera que el tiempo se detiene por unos instantes en el aspecto físico (es decir, no vemos radicales cambios en nuestro físico), pero avanzara como vorágine en el aspecto de la percepción de la temporalidad (es decir medido días tras día en el calendario), fueran un verdadero cambio de percepciones. Es como si de una realidad se pasara a otra, aún mas extraña, en esta edad después de los 25, cuando parece que el tiempo comienza a caminar demasiado aprisa, pareciera que el Cielo permite en una forma casi metafísica, que por primera vez los seres humanos podamos planear sin preocuparnos de desperdiciar el tiempo (algo así, como cuando uno compara las fotos del bachiller con las de la universidad y se asusta del paso de los años, por primera vez en el paso de 5 años, que es casi el doble que el bachiller, uno nota apenas unos pocos cambios físicos). Como siempre, me atrevo a especular, que tal vez estos años tienen algo de especial, pues no es casualidad que ‘con el paso del tiempo, el tiempo deje de importar’ tanto como cuando éramos niños.


En fin, como siempre sean estas unas meras ideas lanzadas al aire, como queriendo insinuar que es por lo menos lo que he podido percibir al casi llegar a la cima de la colina que hace algunos ayeres comencé a subir.


Como siempre sus comentarios son bienvenidos, me agradaría mucho saber si Ustedes han sentido ese cambio de percepción en el paso del tiempo, o si son menores de los 25, cómo perciben el paso del tiempo. Quizá eso ayude a esclarecer mis pensamientos paranoicos, je, je.


Pd. Procurare escribir más a menudo para no descuidar esta ventana de escape.


¡Dios mediante nos estamos saludando!