Hace un buen rato que no escribo, y no precisamente porque haya dejado de
estar en contacto con la lectura, por el momento estoy releyendo con animo de
marcar algunas ideas que siempre me han parecido fundamentales, ‘El Mundo de
Sofía’ de Gaarder, al tiempo que termino con calma y sin presiones académicas ‘Los
Tratados Filosóficos’ de Séneca (no confundir con las Cartas a Lucilio, que he
leído por lo menos mas de cinco veces). En fin, dejando estas curiosidades a un
lado, lo cierto es que dado que no soy un ‘literato’, las ganas de escribir me
vienen no igual que a ellos, más bien y lo he admitido públicamente, me dan
cuando tengo algún tema que me da vueltas por la cabeza insistentemente y me veo
en la necesidad de sacarlo, escribir sobre él, es lo que yo denomino
‘exorcizarlo’, hacerlo por lo menos me da paz en mi ‘angustia’ (a veces creo
que debería llevar por apellido ‘angustioso’, je, je).
Y en estos días he tenido la fortuna –o infortunio, según se juzgue- de
tener un tema que me ha quitado el sueño abundantemente, se trata del ‘tiempo’
y la ‘madurez’. He sostenido y sostengo, que nadie ‘madura’, en realidad solo
‘envejecemos’ al lado de otros y nuestros miedos nos hacen mas prudentes, si a
eso se le llama ‘madurar’ entonces estoy de acuerdo. Por otro lado, cuando me
refiero al ‘tiempo’, en realidad estoy tratando de hablar en concreto del ‘paso
del tiempo’.
Teniendo en claro esas ideas, intentare esbozar a donde quiero llegar. Pido
perdón de antemano si no lo logro, ya saben que soy un tipo muy limitado y que
ha veces las empresas que emprendo, suelen resultar incalculablemente mas
grandes de lo que yo pueda controlar.
Ahora bien, cuando uno es pequeño nadie podrá negarme que la espera por la
‘Navidad’, ‘la Semana Mayor’, ‘Todos Santos’ (que por cierto, es mi festividad
favorita), ‘Quince de Septiembre’, el Cumpleaños y demás festividades parece
interminable. Si uno pregunta a un niño que piensa sobre que el próximo febrero
será nuevamente su cumpleaños, lo primero que nos dirá es que falta demasiado
tiempo. Pero para alguien como su servidor, que hace un rato que cruzo la línea
de los ‘veintitantos’, el ‘paso del tiempo’ comienza a tomar una perspectiva
distinta, casi me atrevería a calificarla de fría y mecánica, el ‘tiempo’
comienza en un determinado momento a parecer tan extraño y casi ajeno a la
realidad, es como si de un momento a otro, la medición del tiempo pasara de ser
medida en horas (para la niñez, adolescencia y parte de la juventud) a minutos
(para la juventud que pasa de los 25). No se si es mi perspectiva personal,
pero en un ejercicio, de esos que disfruto mucho de mayéutica, la mayoría de
amigos que ya pasan de los 25 (recuérdese que tengo amigos bastante grandes y
algunos tan jóvenes, que aún no puedo invitar a tomar un trago, je, je), me han
confirmado esta visión.
En fin, sin perdernos del tema, siento que esta impresión de que haya una
diferencia extraordinaria en la edad, cuando uno aún no ha llegado a los 25, y
que al llegar a ellos pareciera que el tiempo se detiene por unos instantes en
el aspecto físico (es decir, no vemos radicales cambios en nuestro físico),
pero avanzara como vorágine en el aspecto de la percepción de la temporalidad
(es decir medido días tras día en el calendario), fueran un verdadero cambio de
percepciones. Es como si de una realidad se pasara a otra, aún mas extraña, en
esta edad después de los 25, cuando parece que el tiempo comienza a caminar
demasiado aprisa, pareciera que el Cielo permite en una forma casi metafísica,
que por primera vez los seres humanos podamos planear sin preocuparnos de
desperdiciar el tiempo (algo así, como cuando uno compara las fotos del
bachiller con las de la universidad y se asusta del paso de los años, por
primera vez en el paso de 5 años, que es casi el doble que el bachiller, uno
nota apenas unos pocos cambios físicos). Como siempre, me atrevo a especular,
que tal vez estos años tienen algo de especial, pues no es casualidad que ‘con
el paso del tiempo, el tiempo deje de importar’ tanto como cuando éramos niños.
En fin, como siempre sean estas unas meras ideas lanzadas al aire, como
queriendo insinuar que es por lo menos lo que he podido percibir al casi llegar
a la cima de la colina que hace algunos ayeres comencé a subir.
Como siempre sus comentarios son bienvenidos, me agradaría mucho saber si
Ustedes han sentido ese cambio de percepción en el paso del tiempo, o si son
menores de los 25, cómo perciben el paso del tiempo. Quizá eso ayude a
esclarecer mis pensamientos paranoicos, je, je.
Pd. Procurare escribir más a menudo para no descuidar esta ventana de
escape.
¡Dios mediante nos estamos saludando!

