lunes, 5 de enero de 2015

ENTRE LO ELEMENTAL Y LO INCIDENTAL


Sinceramente planeaba dejar pasar esta fecha sin comentar una sola palabra, pero con toda honestidad la ‘Fiesta de la Epifanía’ y/o ‘Día de los Santos Reyes’ y/o ‘Día de los Reyes Magos’, desde hace mucho que me ha parecido la celebración que mejor ilustra mi forma de pensar. Cuando hablo a los amigos (religiosos, agnósticos y hasta ateos) suelo decir que siendo Católico Romano por convicción, en el diálogo interreligioso con otros cristianos, soy partidario de la idea de ‘unidad en lo elemental, diversidad en lo incidental’, la mayoría reacciona con una mueca de incomprensión, situación a la que ya me voy acostumbrando, considerando cuando he dicho que soy un ‘cristiano de visión alternativa’, mas no de ‘vida alternativa’ y reaccionan peor.

En fin, en esta ocasión he querido comentar sobre lo delicado que a mi entender es esta festividad e ilustrar en aquello a lo que aludo cuando digo ‘diversidad en lo incidental’.

La tradición popular todo mundo la conoce: ‘tres reyes magos venidos del oriente que visitan al niño Jesús en Belén, montados en un camello, un caballo y un elefante. Los nombres de aquellos tres reyes magos eran Melchor, Gaspar y Baltazar. Estos reyes magos vinieron siguiendo una estrella que les sirvió de guía hasta el niño Jesús, y una vez ante él le adoraron y presentaron tres presentes: oro, incienso y mirra. En la actualidad, cada Día de Reyes, estos personajes traen juguetes a los niños que se han portado bien el año pasado, por lo cual previamente les han escrito una carta con sus particulares peticiones.’

En el mundo religioso cristiano, esta tradición encuentra su base en el evangelio de Mateo y solo en él, porque los otros tres evangelios no dicen nada al respecto. Estos son los versículos que le dan pie a esta tradición:

“Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: ‘¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.’

Herodes y toda Jerusalén quedaron muy alborotados al oír esto. Reunió de inmediato a los sumos sacerdotes y a los que enseñaban la Ley al pueblo, y les hizo precisar dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: ‘En Belén de Judá, pues así lo escribió el profeta: Y tú Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi pueblo, Israel.

Entonces Herodes llamo en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había aparecido la estrella. Después los envió a Belén y les dijo: ‘Vayan y averigüen bien todo lo que se refiere a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme, porque yo también iré a rendirle homenaje.’

Después de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y fíjense: la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño, ¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez la estrella! Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abriendo después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

Luego se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su país por otro camino.” (Mateo 2: 1-12)

Aquí es donde viene el problema, en primer lugar porque el Evangelio no da los nombres de los ‘Reyes Magos’, ni tampoco encontraremos sus nombres en los evangelios apócrifos (es decir, en los que no forman parte de la Biblia, por haber sido considerados no inspirados por Dios), tampoco se habla aquí de cuantos eran ni de en que viajaban. Aunque muy probablemente se dedujo que eran tres en virtud de los regalos que presentaron (oro, incienso y mirra). El punto es que sus nombres así como los animales en que viajaban, se atribuyen al hecho de la segunda base en que descansa la Iglesia Católica Romana (La Tradición de la Iglesia, por esta se entienden los conocimientos trasmitidos de generación en generación, cuyo origen se desconoce), por lo tanto los hermanos no Católicos al solo aceptar la Revelación (Biblia) no pueden aceptar sus nombres (Melchor, Gaspar y Baltazar) ni los medios en que viajaban (camello, caballo y elefante).

Por otro lado, la Iglesia Católica Romana ha sostenido el nombre de esta fiesta como ‘Fiesta de la Epifanía’, epifanía según la 22ª. Edición del Diccionario de la Real Academia Española, (Del lat. epiphanīa, y este del gr. ἐπιφάνεια, manifestación), significa ‘manifestación, aparición’. En detrimento de la idea de la fiesta del ‘Día de Reyes’, para hacer hincapié de que lo importante en esta festividad, es el hecho de que ‘Jesús se hace manifiesto al mundo entero, representado en estos tres personajes (los tres Reyes Magos)’. Eso explica el hecho de que aunque el Evangelio no los describe, uno tenga rasgos de raza árabe, otro rasgo europeo y el último de raza negra (no debe olvidarse que en los tiempos evangélicos eran los tres continentes conocidos: parte de Asia, Europa y África). Algunos teólogos modernos han especulado que probablemente si América hubiese sido descubierta en aquel momento, seguramente se habría incluido un Rey Mago latino (sinceramente a mí me hubiera encantado que llevara su penacho, montado en un burro y ofreciera jade en una vasija, je, je).

Hasta aquí pareciera que esta entrada es solo para gente de Iglesia, y por lo tanto a los demás solo nos sirve para aumentar un poco más nuestra cultura general. Sin embargo, y como ya es conocido por todos, permítanme el privilegio de la duda y toleren nuestra visión siniestra.

Parece que todos estamos de acuerdo en que los tres Reyes Magos, eran ‘reyes’, sin embargo y si revisan el evangelio de Mateo que antes transcribí, podrán darse cuenta que solo habla de ‘Magos’ y nunca de ‘Reyes’. Entonces ¿cuándo carajos se les atribuyo el título de ‘Reyes’? Algunos teólogos sugieren que muy probablemente ello se debió al tratar de armonizar la idea con el Salmo 72 (71), en la parte que dice:

“Ante él se arrodillará su adversario,
y el polvo morderán sus enemigos. 
Los reyes de Tarsis y de las islas
le pagarán tributo;
Los reyes de Arabia y de Etiopía
le harán llegar sus cuotas.
Ante él se postrarán todos los reyes,
y le servirán todas las naciones.”  [Salmo 72 (71): 9-11]

Sin embargo, si consideramos la extrañeza del porque el Evangelio no menciona algo tan delicado como el hecho de que se trataba de Soberanos, y menos muestra a Herodes (Rey de Judea) tratarlos como a Jefes de Estado, nos vemos en la necesidad de descartar esa posibilidad. Quizá la única explicación plausible, sea el hecho de una chocosa palabra, si releemos el Evangelio de Mateo, nos daremos cuenta del título que les da: ‘Magos’, tal palabra aparece sin texturas tres veces.

Ahora bien, en nuestros días un ‘Mago’ no tiene problemas con la ortodoxia, sacar conejos de un sombrero de doble fondo no tiene nada de raro, je, je (antes al contrario, pronto necesitare uno para la fiesta de bautizo de mi sobrina XD ) Pero, en los tiempos evangélicos un ‘Mago’, no era precisamente algo así. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su 22ª. Edición define la palabra ‘Mago’: (Del lat. magus, y este del gr. μάγος), como:

1. adj. Dicho de una persona: Versada en la magia o que la practica. U. t. c. s.
2. adj. En la religión zoroástrica, se dice del individuo de la clase sacerdotal. U. t. c. s.

Y aquí en este punto es donde literalmente el puerco torció el rabo, seguramente mis amigos cristianos me la refrescaran aquí. Pero es literal, el Evangelio (Biblia) los llama por su nombre: ‘Magos’. Estamos ante la presencia de tres ‘hechiceros’, ‘brujos’ y/o ‘magos’. Los primeros tres extraños a la Religión Judía que han ido a adorar al Rey de los Judíos, y no, no son simples paganos son gente formada en el ocultismo, y peor aún le llevan regalos y van a rendirle culto, guiados por una estrella, evidentemente tenían conocimientos de astrología como buenos hechiceros de su tiempo.
Hay un segundo detalle extraordinario, el texto de Mateo no deja lugar a dudas, dice que vienen de ‘Oriente’, las regiones iraníes, por excelencia Persia. Para quien tenga alguna formación histórica y para quien no, debe saber que en esa región se difundió el Zoroastrismo (también llamado ‘mazdeísmo’), una religión de tipo monoteísta que tenía por Dios Supremo a Ahura Mazda, de ahí el segundo nombre dado a esa religión. Según los estudiosos se trata de la religión más antigua del planeta, aún con adeptos en nuestros días.

Ahora bien, para quien ya haya soportado mi ‘visión alternativa’ hasta aquí, y me diga que no tengo bases para afirmar esta serie de herejías, me permito transcribir el siguiente texto del Evangelio Árabe de la Infancia (de los apócrifos):

“Y sucedió que, habiendo nacido el Señor Jesús en Belén de Judá durante el reinado de Herodes, vinieron a Jerusalén unos Magos según la predicción de Zaradust. Y traían como presentes oro, incienso y mirra. Y le adoraron y ofrecieron sus dones. Entonces María tomó uno de aquellos pañales y se lo entregó en retorno. Ellos se sintieron muy honrados en aceptarlo de sus manos. Y en la misma hora se les apareció un ángel que tenía la misma forma de aquella estrella que les había servido de guía en el camino. Y, siguiendo el rastro de su luz, partieron de allí hasta llegar a su patria.” [Evangelio Árabe de la Infancia VII: 1 (Evangelios Apócrifos. 12ª. Edición, Editorial Porrúa, México, 2008, pág. 67)].

Como se puede apreciar se habla de ‘la predicción de Zaradust’, ahora considerando que el Zoroastrismo es la religión y filosofía enseñada por el profeta y reformador iraní Zoroastro (también llamado Zarathustra –de donde se robaría siglos más tarde el título Federico Nietzsche, para escribir la obra de su profeta ateo-). No puede negarse un cierto paralelismo entre los nombres, luego entonces e intentando suavizar la cosa, podemos estar quizá no ante hechiceros del ocultismo (Reyes Magos), pero si ante sacerdotes de una religión totalmente distinta al Judaísmo, entre cuyas practicas la astrología era conocimiento común.

Así las cosas, aquí van las dudas de su servidor: ¿Estamos ante la presencia oficial de ‘brujos’, ‘hechiceros’ y/o ‘magos’ que el Evangelio no condena, sino antes al contrario parece exaltar? ¿Son estos ‘Magos’ un reconocimiento implícito de que aún en las ciencias ocultas puede haber ciertos indicios de la Verdad? ¿De haberse tratado de sacerdotes Zoroastricos –lo que no evita que sigan teniendo conocimientos de ocultismo-, es indicio de que el Evangelio deja entrever que es probable que otras religiones puedan tener rasgos de la Verdad?

Es obvio que mis preguntas harán estallar como siempre a los conservadores, pero evidentemente los amigos más liberales confirmaran como siempre porque insisto en una ‘visión alternativa’, que seguro ni ellos habían visto. Ahora bien, aquí es donde tengo que preguntar lo fundamental:

¿De verdad, alguien insiste en discutir conmigo las ‘cuestiones incidentales del cristianismo’, tal es el caso de esta? ¿O mejor seguimos preocupándonos como hasta hoy ‘en lo elemental’, por ejemplo que Dios es Amor?

Por cierto, para quienes se sientan tentados a decir que estos razonamientos tienen su base en mi pasado, al haber simpatizado con el Zoroastrismo, deben saber que seguramente ni los amigos que profesan esta escuela de pensamiento, seguramente habían reparado en todo lo que acabo de exponer.

Para quienes nunca me habían leído, estas son las formas de mis pensamientos, donde Dios es la base de mi fe, Cristo mi Señor por absoluta convicción, y mi sometimiento a la Iglesia Católica de Roma y al Sucesor de San Pedro. Pero no, no me dejo seducir como borrego sin antes buscar mis razones. Por otro lado, para los que les preocupa mi salud mental, quiero recordarles que desde siempre he dicho que ‘nadie dijo que sería fácil ser mi amigo’ je, je.

En fin, preocupémonos mejor por los juguetes que tienen que comprar Melchor, Gaspar y Baltazar esta noche para los chiquitines. ¡Feliz Día de Reyes!

Pd. No me nieguen por favor que los he hecho pensar unos minutos. Así que como siempre, acepto sus comentarios, reflexiones, dudas y hasta mentadas por aquí y en el Facebook.

¡Dios mediante, nos estamos saludando mi gentesita!