jueves, 24 de diciembre de 2009

NAVIDAD 2009

“Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.”
Mateo 1, 18.



Hoy al igual que cada año tengo un mensaje que dirigir a ustedes como ya es costumbre, sin embargo lo que no es costumbre son las emociones contradictorias que me embargan. De hecho y siendo sensato debo decirles que estas líneas las escribo contra reloj, pues casi me decidía a no escribir nada, ello porque hace algunos días me parecía que no estaba pasando nada y por lo tanto no tenia motivación para escribir, pero apenas llegado el día lunes de esta semana toda un serie de eventos se desencadeno (de los cuales les estaré platicando como siempre en mi blog) y como ya se imaginaran definí como mis señales, esas que siempre les digo estoy esperando.

Ahora bien, pienso que en estos días en que se debate si la Navidad tiene un significado profundo y espiritual o si bien es solo un pretexto de mercadotecnia y del moderno hombre consumista para justificar los excesos de estas fechas, también en que se discute si los derechos concedidos a las personas de la comunidad lésbico-gay en el D.F. son coherentes o bien destructivos al espíritu de inclusividad social (opinión que no daré aquí sino que explayare y como siempre justificare en mi blog), y en estos mismos días en que la pregunta en el aire es si el hombre se ha vuelto insensible a estas fechas o lo que sucede es que simplemente ha trasladado sus emociones a la internet –lugar donde siendo todo una legitima ficción no creo sea muy seguro dejarlas ahí-, pero en medio tales controversias un llamado vigente es aquel que nos vuelve los pies a tierra recordándonos que la vida es una lucha constante, pues si el mismo Jesús libro una lucha constante contra las persecuciones del ambicioso Rey Herodes, resulta evidente que nosotros no estamos exentos de esa misma lucha –aunque de diferentes maneras claro está- desde nuestra concepción. Tal lucha se traslada en el campo de acción de la vida en lo que denominamos ir “contracorriente”, porque eso es lo que precisamente significa ser Cristiano, más allá de denominaciones (Católicos, Ortodoxos, Luteranos, Adventistas, Evangélicos, Luzmundistas, Cristianistas, etc.). Por ello el mensaje cristiano de ser la “Sal de la Tierra”, “el fermento en la masa” ha sido y sigue siendo vigente como un compromiso no solo con uno mismo y no también sino SOBRE TODO con el prójimo, con quien lo necesite, simplemente con quien Dios ponga en nuestro camino.

No basta pues decir: -¡Intentare cambiar o voy a procurar! Sino que debemos pasar de ser espectadores a ser protagonistas de la práctica de la misericordia cristiana, con lo anterior lo que hago es pues un público rechazo al INDIVIDUALISMO HEDONISTA, pues si nos preocupamos por el otro tarde o temprano otro se preocupara por nosotros, esa es la verdadera formula de la Paz, la Amistad, la Fraternidad pero sobre todo del Amor, esa última palabra tan incomprendida que no puede definirse y que solo podemos sentir.

Por otro lado, después de haber resistido leer mis locuras introspectivas, deseo de todo corazón que en estas fiestas decembrinas y especialmente esta Navidad sean fechas de Paz y Amor en tu hogar, pero sobre todo que sean fechas de reflexión para darnos cuenta de lo afortunados que somos de poder festejar una Navidad más. Antes de la Cena te pido un último favor ojala hagas oración agradeciendo al Dios Omnipotente por concederte la cena y el disfrute de tus amigos y familiares, no olvides que la Oración une corazones e intenciones y con el tiempo transforma el corazón humano, así pues no es inservible dígalo quien lo diga.

Así pues que en esta Navidad la Estrella del Belén de hace Dos mil ocho años ilumine tu hogar, a los tuyos y sobre todo que el Jesús –cuyo nacimiento la mayoría de cristianos estamos de acuerdo en festejar por estas fechas- nazca en tu corazón y transforme tu vida. Recuerda que no somos barcas a la deriva asoladas solo por tormentas!

Deseo especial como siempre merecen mis amigos y amigas Religiosas a quienes como cada año agradezco infinitamente por su compromiso con el Señor, pues son ustedes quienes le recuerdan al mundo que aún no estamos perdidos, gracias por hacer lo que hacen y que Dios los siga llenando de bendiciones, especialmente en estas fechas. (Mención especial a ti Madre Teo, arriba ese ánimo y gracias por haber atendido el llamado de Dios!)

¡FELICES FIESTAS DECEMBRINAS!

Con todo cariño y respeto por todos y cada uno de ustedes mis queridos amigos…

ERIK A. OSORNO DE LA ROSA

viernes, 19 de junio de 2009

HOY ESTOY ENAMORADO…



Me imagino que el titulo es por demás confuso, pero en estos días tan poco usuales en que me la paso reflexionando sobre la necesidad de apoyar un “pensamiento ecológico”, la idea rondando mi cabeza sobre el “chasquido de dedos” que es la vida, otro poco pensando en el porque las cosas siguen siendo como son y no como debieran ser, y todavía peor aún cuando las tardes lluviosas de estos días acompañadas por las tazas de café me llevan irremediablemente a ese sentimiento melancólico que me hace respirar casi un mundo de ensueño. En consecuencia no es nada raro comparado con todas esas cosas que lo romántico me invada en estos días.

Así que hoy he decidido hablar de esa bella sensación de enamorarse, aunque debo aclarar que hasta hoy no he estado enamorado de alguna preciosa chica, lo cierto es que desde hace mucho me he enamorado de muchas cosas, por ejemplo de Dios y de la vida.

Lo curioso de enamorarse es que muy a pesar de ser una especie de “proceso de abobamiento”, es necesario porque si no lo experimentamos de alguna forma nuestro pensamiento esta desnutrido. Y díganme si no, pareciera que existen dos tipos de comida: la del cuerpo y la del alma, si nos falta la del cuerpo nos enfermamos y si nos falta la del alma nos sentimos vacíos y solos. Así “enamorarse” es una especie de vitamina para el alma -así que no hay que privarse de ella, jeje-.

Uno puede en consecuencia enamorarse de muchas cosas, pero lo importante es dejar salir esa emoción porque si no lo hacemos no dejaremos que lo rudo de la vida se aparte y que el poder de la sonrisa se apodere de nosotros. El mundo, la vida, los sueños y desde luego los amigos se hicieron para disfrutarse, por eso hay que tratar de ser felices, por su parte la felicidad solo puede ser posible cuando comprendemos que “pueden haber muchas cosas que no podemos cambiar, pero que podemos hacer cambiar nuestra percepción del mundo viendo todo con paciencia y dejándonos enamorar por todo lo bueno que hay en él”.

Por ende, no dejemos que nuestra vida se vea oscurecida por la negrura de la tristeza sino que veamos todo con confianza en que lo malo pasara y respondamos a la vida con una sonrisa, una sonrisa como la que las parejas se obsequian: una sonrisa enamorada!

Pd. El día de hoy cumple años mi pequeña amiga del bachiller Gris Cano, un abrazo, muchas felicidades desde aquí y que te la pases muy padre!

Por cierto, una disculpa si mis pensamientos en estos momentos no son muy claros, pero en serio escribo estas líneas sintiendo mariposas en el estomago, obviamente no puedo pensar con claridad. Y no, no estoy dando el bajón de la soledad, aunque una novia no me caería nada mal en estos momentos -se aceptan candidatas, jeje-.

Dios mediante -y con la esperanza de que en los próximos días mis ideas vuelvan a la tierra, jeje- nos estamos saludando!

jueves, 18 de junio de 2009

TE ODIO Y ¿TU ME ODIAS?


Cumpliendo con lo que dije desde el día que empezamos a escribir en este espacio, hoy abandonamos la línea religiosa y nos vamos por la ruta psicológica -o lo que es lo mismo nos quitamos lo mojigatos, jeje, y vamos a platicar de cosas muy humanas-.

Para comenzar, decir que quizá nada sea más complejo que ese sentimiento al que comúnmente llamamos ODIO, pero el problema es que el ODIO como tal, solo es una dimensión de varios sentimientos que son en distinta medida nocivos y otros muy a pesar de no ser nada benéficos sean muy comprensibles.

Primero que nada decir que de acuerdo con el Dr. Daniel G. Freedman, quién es fundador de la Sociedad Internacional para la Etología Humana, en EUA, el ODIO es un sentimiento nocivo, anidado resultado de un recuerdo enfermizo pero que a diferencia del RENCOR, este -el Odio- se olvida y tiene cura. Por ende no es un sentimiento que sea muy malo, pues de hecho todos en algún momento lo experimentamos.

Bueno ya me atreví a hablar del Odio, pero me parece que seria bueno distinguir entre Amor, Sentimiento y Pasión, pues como hemos dicho el ODIO es un sentimiento pero es obvio que hay que saber que es un Sentimiento:

El Amor.- Es una respuesta afectiva, instantánea pero de forma tal que no dura -por ejemplo el miedo y la alegría-.

Sentimiento.- A diferencia del amor es una respuesta más profunda y estable -como la felicidad y el pesimismo-.

La Pasión.- Esta por su parte, es una mezcla de los dos primeros y se caracteriza porque tiene la intensidad de las emociones y la estabilidad de los sentimientos -como los celos y el rencor-.

Luego entonces, cual es el problema del ODIO, pues a nuestro parecer el gran problema es que con el tiempo se puede convertir en RENCOR un sentimiento por demás destructor -este último- pues quien lo experimenta se deja llevar por el revanchismo y ello hace que día a día el objeto de Rencor se convierta en una situación que ocupe toda su atención, convirtiendo al rencoroso en una persona torpe.

Así el ODIO, es con justa causa un sentimiento temporal, que desde luego las personas asertivas -quienes pueden decir con claridad lo que sienten en el momento ideal- rara vez experimentan tanto el ODIO como el RENCOR. Pero desafortunadamente no todos somos asertivos, así que lo que nos queda es pues permitirnos de vez en cuando sentir ODIO, pero jamás darle a este sentimiento la oportunidad de convertirse en Rencor, pues si lo hacemos ese sentimiento extremadamente nocivo lo único que nos generara será un desgaste emocional permanente que desembocará en la permanente idea de cuándo podremos cobrar la ofensa.

Como comentario final solo decir que es válido el ODIO, pues es un sentimiento temporal que con el tiempo olvida la ofensa que lo provoco y por ende se cura -mismo que tampoco tiene nada que ver con la IRA que no es más que una emoción-.

En fin, aunque no soy médico espero por lo menos haberme dado a entender, jeje.

Finalmente decir, que el aforismo romaticon de que “Del ODIO al AMOR hay solo un paso”, en materia psicológica por lo visto no aplica, pues el AMOR como tal es una emoción pasajera, mientras que el ODIO es un sentimiento, que por ende es más estable. Se que este último comentario, me granjeara con mis amigos que gustan de la literatura una buena discusión que estoy dispuesto a aceptar, siempre y cuando me inviten una taza de café o bien a desayunar, jeje.

Dios mediante nos estamos saludando!



miércoles, 6 de mayo de 2009

LA VOCACIÓN EN NUESTROS DÍAS

Después de haber pasado la Semana Santa -misma que para su servidor fue una oportunidad de reflexión muy intensa- y también una vez que estamos pasando este extraño clima social causado por la Influenza Humana, quisiera hacer algunos comentarios respecto a la vocación religiosa.

Antes de entrar directamente a los comentarios quisiera dejar en claro, que no vamos a hacer aquí ningún comentario respecto a la Influenza Humana por dos simples razones: en primer lugar porque la Iglesia Católica se ha sumado de forma unánime a las acciones del Gobierno Federal por lo que no hay nada que agregar (si consideramos la linea de esta entrada); y segunda, porque a nuestro parecer esta emergencia se esta politizando bastante y nos parece inapropiado participar de alguno de los puntos de vista sin tener que tomar partido. Así lo único que podemos decir es que suplicamos al Altísimo, conceda a nuestros médicos e investigadores erradicar este terrible mal, al tiempo que rogamos por la resignación y conformidad de aquellos a quienes esta enfermedad arrebato un ser querido.

Volviendo a lo que nos cruje -ya extrañaba esas irreverencias, jeje-, la Vocación es para muchos una cuestión meramente “mística”, o lo que es lo mismo que por alguna extraña razón ya trae cada quien desde la cuna. En ello podemos estar más o menos de acuerdo, pero en lo que no todos coinciden es en el hecho de que esta debe ser “evidente”. Recuerdo con tristeza el caso de algún seminarista amigo mío, que siempre me dijo que estaba en el seminario porque sus familiares decían que tenia el carácter para dedicarse a lo sagrado, desafortunadamente cuando estaba a punto de ordenarse se salio del seminario porque en secreto -según me dijo- se veía con una chica y no estaba muy seguro de querer dedicarse al Sacerdocio, la conclusión es que era “evidente” su vocación pero Cristo no lo había elegido. Contrariamente a lo anterior recuerdo que algún profesor de la Universidad me comento hace poco de un Sacerdote Jesuita, que era muy grosero en su lenguaje pero que sus actos eran tan dignos de piedad como los de un misionero de la talla de Vasco de Quiroga o Bartolomé de las Casas, seguramente quien lo conocía a simple vista y no tan de cerca como mi profesor pensaría que era un hombre sin vocación, el problema sin duda es que no era “evidente” su vocación sacerdotal.

Hace tiempo que conozco por la Internet a un Seminarista de un instituto religioso de puebla de nombre Aaron -a quien por falta de tiempo no he podido conocerle personalmente-, en alguna ocasión leí en su nick una frase que me permitiré citar hoy -espero no me cobre copyright, jeje-: “la vocación no es cuestión de evidencia sino de decisión”. No pretendemos al citarla decir que en esa frase se encierra la verdad, pero sin duda nos da la oportunidad de preguntarnos si en ella no se contendrá algo de realidad. Así también -tratando de reforzar nuestros argumentos- deseo compartir con ustedes la opinión de un religioso agustino que en cierta ocasión comento en una entrevista vocacional algo muy interesante: “… nadie esta nunca plenamente seguro de haber elegido el camino correcto, de hecho nadie puede estar completamente seguro de que su lugar no es aquí con nosotros… la única forma de estar convencido de que un joven no desea ser religioso es ingresando a una comunidad de Agustinos Recoletos”. Desde luego que esto no aplica solo para quien tiene aspiraciones de ser Agustino, sino que lo extendemos a todo aquel que tiene la inquietud de dedicarse a la “Vida Consagrada”. Por consiguiente, consideramos que no siempre quien tiene aspiraciones a la vida religiosa, tiene por que ser un hombre ejemplar, no se olvide que la mayoría de los Santos fueron hombres con una vida desordenada que en algún momento Cristo llamo a su servicio, y a quienes sin duda quedo muy en claro las palabras del maestro: “Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes…” (Juan 15, 16)

Desde esta óptica la “vocación” adquiere una nueva valoración, pues si bien es cierto algunas veces, nuestros amigos y familiares pueden criticar y hasta reírse de nuestras ideas -especialmente cuando consideramos seriamente intentar consagrarnos a Dios-, también es cierto que los comentarios de los demás hermanos no deben hacernos abandonar la idea de intentarlo siquiera, pues no tenemos la certeza de que Cristo no nos haya elegido.

Así, quisiéramos dejar en claro que la “Vocación” es más compleja de lo que parece, ya que muchas de las veces no se trata de una cuestión de evidencia, sino que se lo pregunten a Levi el cobrador de impuestos (Apóstol Mateo) cuando el maestro le dijo: “ven y sígueme” (Lucas 5, 27). En consecuencia y aunque no es una verdad absoluta, tal vez la forma más factible de descubrir si Dios nos ha llamado a su servicio sea ingresar ya sea a una comunidad religiosa (mujeres y hombres) o bien en el caso de los hombres al Seminario.

La anterior reflexión se debe considerar, desde luego sin olvidar que la vida matrimonial y la vida de soltería también son opciones de servicio y testimonio cristiano.

Finalmente, la invitación para que si tienes la inquietud de la vida consagrada te pongas en contacto con nosotros, al correo: dogmaticohoy21@hotmail.com

Dios mediante nos estamos saludando!

viernes, 3 de abril de 2009

Entonces tomaron ramos de palma y salieron a su encuentro gritando: ¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Juan 12, 13

En vista de que estamos por iniciar la Semana Santa (Pascua, Semana Mayor, Triduo Pascual, Semana de Cuaresma, etc.), consideramos preciso comentar el primer gran suceso de esta cuarentena después del Miércoles de Ceniza, en evidencia hablamos del Domingo de Ramos.

Antes que nada debo confesar que no soy un docto en materia teológica, por lo que los comentarios que haremos aquí se enfocan en la reflexión de los tiempos actuales y no necesariamente en el contenido escatológico-cristiano de estas fechas.

Hecha la aclaración anterior pasemos directamente a lo que nos interesa, qué implica el Domingo de Ramos? Quizá para muchos no se trata de otra cosa mas que de comprar nuestra palmita -eso si bien tejidita y bonita-, levantarnos tempranito e irnos a la “procesión de las palmas”, pero detrás de todo esto se encuentra algo más profundo el hecho de lo que quizá podamos llamar “nuestra naturaleza humana”. Sí, suena extraño pero confiamos en que líneas más adelante nos darán la razón.

En principio decir que la entrada triunfal en Jerusalén del Maestro es un acontecimiento no solo profético sino también salvifico, pues su entrada montado en un burrito -según nos dice San Juan- es la entrada de un Rey (que como Dios-hombre humilde) se dispone a tomar posesión de su trono, aprovechando la oportunidad para ridiculizar nuestra arrogancia humana así como desairar nuestras insípidas costumbres, pues no es secreto que una personalidad influyente -sea quien sea hoy día- se sienta ofendida de tomar posesión de algún cargo con un protocolo tan simple, como en su momento fue el del Maestro.

Así el punto es el hecho de reflexionar sobre este sumo momento triunfal, no obstante la tristeza que expresa Jesús respecto al futuro de Jerusalén cuestión que no debiera ser vista como una maldición, sino más bien como el lamento del Maestro respecto a lo que el propio pueblo de Jerusalén se había buscado como consecuencia de sus extravíos.

Luego entonces se trato de un momento triunfal, en el que desgraciadamente la misma gente que participaría en esta exaltación -desde luego no todos-, días después seria participe de los horrores de sacrificar a quien aclamaran en aquel momento como su Señor. Y si aunque resulte difícil de creer, aquello no fue otra cosa que el resultado de nuestra naturaleza humana, pues por esta misma estamos más dispuestos al mal que al bien!

Así la reflexión versa respecto a en qué medida estamos verdaderamente convencidos de aclamar a Cristo como nuestro Señor? Quizá la respuesta no este en un primer impulso, sino más bien en meditar por un momento -pidiendo en oración que nuestro Señor aumente nuestra fe- para que con su gracia suplicar nos permita ser fieles a su enseñanza y así decididos defensores de nuestra fe en él, para así poder aclamar este “Domingo de Ramos” con toda claridad y sin complejos de vergüenza: “¡Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor!”.

Finalmente solo me resta invitarles a vivir estas fechas con toda la devoción posible, más aún suplicándoles se den la oportunidad de acercarse a vivir una experiencia personalísima -con animo de conversión- con aquel que quiso “dar la vida por sus amigos”.

Dios mediante nos estamos saludando!

martes, 3 de marzo de 2009

LA RADIO DE AYER

Hace unos días mientras escuchaba la radio reflexionaba sobre el como nuestra percepción de las cosas cambia con el tiempo.

Digo cada uno tiene seguramente su propio concepto por ejemplo de la radio. En mi caso ese concepto ha cambiado conforme los años me han pasado encima, en mi niñez, v.g., consideraba que la radio era simplemente el aparato en el que pasaba “La Tremenda Corte” y la radionovela de “Porfirio Cadena”, claro que todo eso se debía a que mi difunto abuelo Adrián era “fan” de esos programas. Tiempo después cuando estaba ya en plena adolescencia descubrí que servia solo para escuchar música, y después de los 18 entendí que es una puerta tremenda a la información, porque comencé a escuchar todos los programas de opinión y noticieros que mi tiempo me permitía. En fin, el objeto principal de esta reflexión es dejar en claro que cada uno hemos tenido un concepto sobre algo que cambia con el paso de los años.

No obstante, al recordar nuestro primer concepto de ese algo, en mi caso el de la radio es una añoranza muy especial, casi inocente. Y es que en esta época, por lo menos donde yo vivo, ya no transmiten la “Tremenda Corte” en ninguna estación. Extraño mucho los divertidos enredos de “tres patines” y al tremendo Juez tratando de hacer justicia a favor de Luz María Nananina y Rudecindo Caldeiro y Escobiña.

Y es que si muy dentro de mí sigo siendo fan de “La Tremenda Corte” es culpa de mi abuelo. Culpa que le agradezco, porque así por lo menos sigo teniendo predilección por la comedia blanca.

En fin, cada quien tiene seguramente el deseo, si no explicito si a media luz, de volver a esas épocas de inocencia en que parecía que el Sol brillaba con más fuerza y todo nos parecía mas hermoso. Esa época en que nuestros conceptos eran muy inocentes: la niñez.

Para finalizar esta entrada quiero compartirles un audio de “La Tremenda Corte”, para que así quienes no conocen este antiquísimo programa radiofónico entiendan un poco de que carajos soy fan. El capitulo se llama: “Vestidicidio”, ojala les guste.

Dios mediante nos estamos saludando!






miércoles, 11 de febrero de 2009

¿SI EXPRESO MI FE DEJA DE SER UNA CUESTIÓN PERSONAL?



Esta mañana escuche de un chavo una frase que me llamo mucho la atención, mientras platicaba con un amigo suyo y sin estar platicando con nosotros dijo: - No creo que sea bueno andar por ahí diciendo que religión profesamos!

La frase me llamo mucho la atención por dos situaciones: la primera porque llegaron a mi mente las palabras del maestro cuando corregía a sus discípulos, diciéndoles que no hicieran como los fariseos que solían pararse en las esquinas de las plazas a orar para que todos los vieran. Y la segunda razón fueron las otras palabras de advertencia que dirigió el maestro a sus discípulos, al advertirles que quien se avergonzara de él, él también se avergonzaría -negaría- delante de su Padre.

Es un tema complejo sin duda, pero el hecho de que en el primer caso condenara una fe extremadamente superficial y en el segundo les advirtiera sobre el temor a la critica de los hombres frente a las cosas de Dios, nos deja en claro la supremacía de las segundas palabras que son parte de una fe muy especial -resultado mismísimo de la experiencia personal de Dios-.

Como resultado de lo anterior consideramos que intentar reducir nuestras convicciones religiosas a la mera esfera privada -sin que esto sea coaccionado por una ley humana-, es sin duda un sinónimo de vergüenza respecto de las cosas de Dios. Claro que esta situación es comprensible si la persona en cuestión no ha vivido una experiencia personalísima de la presencia de Dios en su vida, pues evidentemente su religiosidad se basa en una mera cuestión superficial y materialista.

Así que declararse cristiano y temer públicamente defender nuestras convicciones religiosas exigiendo respeto a ellas, es sin duda muestra de negación a nuestra propia fe. Además considerando que vivimos en un Estado laico, implica que el Estado no puede intervenir en materia de fe, no que prohíba la profesión de culto. Por lo tanto quién privadamente se declara cristiano -cada domingo-, y públicamente le da vergüenza hablar de su fe no encuentra justificación en decir que el Estado le prohíbe hacerlo.

Finalmente decir que expresar nuestra fidelidad a nuestras convicciones religiosas, es tan respetable y admirable como decir que somos personas políticamente en desacuerdo con lo que opinan otros.

Así que no hay justificación para intentar reducir nuestra fe a lo privado, pues incluso los valores éticos tienen su fundamento último en la religión. Pero esa… es otra historia!

Dios mediante nos estamos saludando
!

martes, 27 de enero de 2009

LAS CINCO PRUEBAS TOMISTAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Muy a pesar de que este tema parece hoy fuera de contexto puesto que como las palabras del Santo Padre Juan Pablo II expresaban: “-No hay que empezar por hablar de las pruebas de la existencia de Dios, sino que debemos partir de la profunda soledad que experimenta el hombre”. No obstante ello, ya que en diversas ocasiones platicando he hecho o bien me han hecho el comentario de las pruebas de Santo Tomas de Aquino, creo prudente hacer algunas consideraciones a modo de breve explicación para tener un poquito más claro en que consisten estas cinco pruebas.

Así diremos que al hablar Aquino de Dios –el ser creador e increado- necesariamente implica que es resultado de un proceso de prueba (el pensamiento de Santo Tomas se caracteriza por proponer que el hombre al ser finito solo puede conocer verdades de manera lenta, lo que implica que las verdades a medias que conoce son resultado de la experiencia, o lo que es lo mismo de procesos de experimentación o prueba. Con justa razón se considera gnoseológicamente a Santo Tomas como un “empirista”), ello desde luego con la idea de que es posible probar la existencia de Dios sin la idea necesariamente presente en la mente.

Como consecuencia de ello Santo Tomas compuso sus cinco famosas pruebas de la existencia de Dios o lo que es lo mismo sus famosas “QUINQUE VIAE”, que de forma breve consisten en:

1. PRIMERA. Se funda en la idea del movimiento y de que por tanto todo lo que se mueve esta movido por algo. Si se retrae en el tiempo necesariamente se llegara a un momento dado en que nos encontraremos con algo que mueve sin ser movido por nada, es decir un “Primer Motor”, y ese motor es Dios. Esta prueba goza de cierta supremacía sobre las demás, en consecuencia Santo Tomás la llama la “via manifestior”, porque en ella la existencia de Dios es mas “manifiesta”.

2. SEGUNDA. Esta se funda en la relación causal. Si nos retrocedemos en el tiempo llegara un momento en que nos encontremos con una causa que no es efecto de otra, ósea una causa no causada, o primera causa que inevitablemente es Dios.

3. TERCERA. Parte de la idea de las cosas eventuales y en el principio de que estas dependen de las necesarias. Por lo tanto Santo Tomas establece que debe haber una realidad que sea absolutamente necesaria, y tal realidad es Dios.

4. CUARTA. Esta se basa en la idea de medición de la perfección. Es decir, si decimos que algo es más o menos perfecto, debe suponerse que existe algo absolutamente perfecto por medio de lo cual establecemos lo “mas o lo menos”, y tal regla de medición es en definitiva Dios.

5. CINCO. Por lo que se refiere a esta última se sustenta en la idea de la “Finalidad”. Si según nuestra razón todo lo existente tiende a un fin y nada escapa a tal regla, deberá haber un fin absoluto hacia lo que todo tienda, y este fin absoluto es Dios.

Aunque tales pruebas a través de la historia han estado sujetas a críticas, en definitiva no puede despreciarse la profunda consideración que hacen en el creyente respecto a la idea de que Dios puede ser demostrado por medio de la reflexión.
Bueno pues como desde un principio advertí que estas notas no iban a ser compendios sino más bien comentarios, disculpen si son muy breves pero creo que así aburren menos (auque difícilmente creo que alguien termine con orejas y rebuznando, jeje).

Dios mediante nos estamos saludando!

sábado, 17 de enero de 2009

TERMINEMOS EL MEDIO TIEMPO COMO SE DEBE



Ya que no he puesto la segunda parte de las Teorías de la Conspiración, que no trata de otra cosa sino de una experiencia curiosa que me sucedió hace algunos años, seria bueno terminar este medio tiempo -que más que medio tiempo es algo así como un corte comercial- con algo que rara vez hago: hablar de mis hermanos.

Claro que al hablar de ellos también es con intención particular de reconocer algún buen acto, que desde mi muy particular punto de vista sea con intención o no cristiana: una acción benévola necesariamente esta inspirada por Dios.

Así que en esta ocasión quiero hablar de manera especial de mi hermana Yanelí, algunos incluso no sabían el nombre de mi hermana así que ahora ya lo saben. Antes que otra cosa permítanme justificarme con ella: cuando leas estas notas Neli se que quizá te extrañes de lo que digo de ti, sobre todo porque siempre he sido un sujeto reacio y hasta cruel contigo, se bien que siempre me la paso criticando todo lo que dices y haces; pero espero me creas que todo lo hago con la intención de que seas muchísimo mejor persona que yo.

En fin, lo curioso de mi hermana es que ha mediados del año pasado, se fue ha hacer su servicio social del bachillerato, como educadora, en un pequeño pueblito llamado Tezoyo, perteneciente al municipio de Atlangatepec. Sinceramente cuando me entere, lo primero que pensé: sabrá ella lo difícil que será estar por primera vez lejos de nosotros –su familia- y mas que nada entre gente que ella nunca ha tratado?

Sin embargo, descuide pensar tal vez en lo más importante: a lo que iba! A intentar aportar su granito de arena sobre la educación en los niños. Hoy que he sabido la opinión de los habitantes de ese lugar, y sobre todo la forma de gratitud que la gente tiene respecto a mi hermana y quienes fueron con ella, creo que ahora entiendo que a veces no es necesario ser una eminencia para cambiar el mundo, sino solo tener la voluntad y el deseo de servir, lo demás, lo demás se os dará por añadidura!

Así, solo me resta decirte mi muy querida Neli, que queriendo o no has hecho la obra de Dios. Sin querer, has hecho misión. Y por mi parte, solo puedo decirte gracias, gracias por ayudar y no solo estorbar! Ojala algún día seas la personalidad importantísima que sueño llegues a ser!

¡Gracias!

Dios mediante nos estamos saludando!