



Una vez concluido el retiro juvenil, la Madre se dispuso a organizar una convivencia con los chavos del equipo y sus familias. De hecho la fijo para el día siguiente del término de la Posada Juvenil.
Llegamos tarde porque las papas no podían terminar de cocerse, además de que contribuyo lo lejos que esta la casa de Madre Teo: hasta Cd. Industrial Xicohtencatl. La tarde que escogió la madre estaba más que airosa: estaba muy fría! Y yo con mis principios de resfriado, pues ahí termine de enfermarme, aún así no me arrepiento de haber asistido.
En fin, en cuanto llegamos lo de hacer tacos allá quedo en el olvido, y mejor nos dispusimos a comer de imprevisto. Luego vino la Hora Santa, un regalo que me encanto, digo pocas veces se puede tener una experiencia tan intima!
Y luego la posada –aunque eso sí, no complacimos a Madre Teo en que se pidiera en varias puertas, porque hacía frío-, lo chistoso de pedir posada es que todos quedamos al descubierto de que no sabemos la formula, incluso las Madres metieron la pata más de una vez cambiando las estrofas. Después celebramos la segunda parte de la posada: el arrullo y la adoración del niño, ahí si hay que reconocer a Jaime que se lucio como Padrino, arrullo al niño sin chistar.
Finalmente vino el momento festivo más esperado: las piñatas. Las quebramos en la bodega que esta frente a la casa de Madre Teo. Creo que los momentos más curiosos fueron tres:
1.-Cuando todos se lanzaron sobre la piñata, pero se echaron para atrás al descubrir que le habían puesto harina, jeje.
2.- El momento en que Tony por poco desmaya a Madre Teo de un palo. La verdad eso sí estuvo cerca!
3.- Los últimos momentos en que todos ya se querían ir: eran las 10:00 p.m. y la Madre parecía que tenia platica para amanecer, jeje.
En fin, a diferencia de otras posadas donde el alcohol gobierna, esta a pesar de no haber tenido nada de eso, creo que no dejo a nadie sin satisfacer. Definitivamente Dios lo llena todo!
Pues Felices fiestas, y Dios mediante nos estamos saludando!
Llegamos tarde porque las papas no podían terminar de cocerse, además de que contribuyo lo lejos que esta la casa de Madre Teo: hasta Cd. Industrial Xicohtencatl. La tarde que escogió la madre estaba más que airosa: estaba muy fría! Y yo con mis principios de resfriado, pues ahí termine de enfermarme, aún así no me arrepiento de haber asistido.
En fin, en cuanto llegamos lo de hacer tacos allá quedo en el olvido, y mejor nos dispusimos a comer de imprevisto. Luego vino la Hora Santa, un regalo que me encanto, digo pocas veces se puede tener una experiencia tan intima!
Y luego la posada –aunque eso sí, no complacimos a Madre Teo en que se pidiera en varias puertas, porque hacía frío-, lo chistoso de pedir posada es que todos quedamos al descubierto de que no sabemos la formula, incluso las Madres metieron la pata más de una vez cambiando las estrofas. Después celebramos la segunda parte de la posada: el arrullo y la adoración del niño, ahí si hay que reconocer a Jaime que se lucio como Padrino, arrullo al niño sin chistar.
Finalmente vino el momento festivo más esperado: las piñatas. Las quebramos en la bodega que esta frente a la casa de Madre Teo. Creo que los momentos más curiosos fueron tres:
1.-Cuando todos se lanzaron sobre la piñata, pero se echaron para atrás al descubrir que le habían puesto harina, jeje.
2.- El momento en que Tony por poco desmaya a Madre Teo de un palo. La verdad eso sí estuvo cerca!
3.- Los últimos momentos en que todos ya se querían ir: eran las 10:00 p.m. y la Madre parecía que tenia platica para amanecer, jeje.
En fin, a diferencia de otras posadas donde el alcohol gobierna, esta a pesar de no haber tenido nada de eso, creo que no dejo a nadie sin satisfacer. Definitivamente Dios lo llena todo!
Pues Felices fiestas, y Dios mediante nos estamos saludando!


No hay comentarios:
Publicar un comentario