

Este fin de semana mientras ocupaba el tiempo en mi pequeña hortaliza de casa -como secreto a revelar he de decir, que en ese lugar medito mas que en cualquier otra parte, quizá sea porque ahí siento que la tierra convive sacramente con mi alma-, pensaba en dos situaciones que han llamado mi atención irremediablemente, como siempre si algo no abandona mi mente debo hablar sobre ello, algunos dirán: -¡exorcisar las ideas! Aquellas dos situaciones han motivado el estrafalario titulo de esta entrada. Si, en efecto se bien que el titulo suena demencial,pues la pregunta es evidente, ¿qué tienen en común el Padre del Existencialismo, un conocido grillo de la vida política nacional y el arrogante de mi gato?, pero igual que casi siempre ruego el privilegio de la duda.
Las dos situaciones que han invadido mis pensamientos estos días son muy particulares, la primera se refiere a la "asamblea informativa" que realizó Andrés Manuel López Obrador en Zacatelco hace unos días (3 de agosto), y es que resulta ser que ese día pase por el Parque del Corazón del Sur justamente cuando la asamblea terminaba, sinceramente considerando que el movimiento "obradorista" ya lleva un buen tiempo enrareciendose con ese particular discurso de cerrazón y paranoia -donde al parecer todos los políticos son malos, menos López Obrador y eso sí, todos están contra él conspirando-, no pensé que tuviera tantos seguidores como ese día pude darme cuenta, vi un buen grupo de personas mayores con pancartas de Obrador,que llevaban consigo y con un aire de orgullo, algo así como un mensaje a quienes les encontraban como diciendo: -¡Hey! ¡Veanme yo creo en este hombre! Aquella escena, me dejo un tanto meditativo. Y es que vamos a ser sensatos, cuando al parecer la mayor parte del país ha entendido el punto de que la izquierda en México ha muerto, y el ambiente mediatico anuncia la próxima e inevitable entronización del PRI en los Pinos, aparece un pequeño grupo cuyas convicciones casi religiosas, son que este político "mesiánico" es la esperanza de nuestra patria. Al final uno se queda muy reflexivo. En cuanto a la segunda situación que me ha dejado extrañado, tiene por protagonista a Don Rayas, resulta ser que este sábado me he dado cuenta muy de mañana que la comida para gatos se había terminado, así que sin mas me fui a la tienda a comprar un kilogramo de las mas que famosas "wiskas", y es que según la publicidad: "¡8 de cada 10 gatos prefieren wiskas!", cuando regreso sin perder tiempo abro la bolsa para proporcionarle una buena dotación para que se desayune, y vaya sorpresa cuando veo que Don Rayas no parece interesarse por la comida, entonces preocupado le pregunto a mi abuela si Don Rayas estará enfermo, a lo que mi abuela me dice: - ¡no!, lo que sucede es que Don Rayas no come "wiskas", sin darle tiempo a mas detalles, le pregunto extrañado:-¡No es posible!, si yo siempre le he comprado "wiskas". La Abuela sin mas, me dice que sí, en un principio Don Rayas comía "wiskas", igual que la gata propiedad de mi hermana -Campana-, pero resulta que hace algunos meses en la tienda de abarrotes se habían terminado las "wiskas" y la abuela para no dejarlo sin almuerzo, opto por comprarle una marca desconocida llamada "mininas", y desde ese día Don Rayas comenzo su desprecio por la publicitada marca "morada". Luego entonces me pregunto: ¿Don Rayas pertenece a esos dos gatos inadaptados, frente a los otros "8" normales que el comercial dice, prefieren "wiskas"?
Ahora bien, todo mundo sabe que soy un profeso de la obra de Kierkegaard, así que el mismo día sábado por la noche he tenido una platica muy amena con un amigo muchisimo mas joven que yo -Baldo-, y en aquella conversación me ha manifestado su inquietud de sentirse como casi todo adolescente incomprendido, mas que nada porque el gusta de cosas que a los demás no parecen interesarles, en resumen se siente extraño a su mundo social. Lo peor del caso, según él, es que no sabe si el es el raro, o bien solo es diferente a la mayoría de los chavos de su edad. Sin reparar mucho, he dicho sin tapujos que Kierkegaard que fue un gran intelectual, escribió una reflexión trascendental sobre la razón en las mayorías: "...la minoría es siempre más fuerte que la mayoría, porque la minoría se forma generalmente por aquellos que realmente tienen una opinión, mientras que la fuerza de la mayoría es ilusoria, formada por las bandas que no tienen opinión..." luego le dije que la regla no es siempre seguir a los demás como parte de una gran manada, ello porque no siempre las mayorías tienen la razón. Al instante de terminar mi sofisma no me percato de nada, pero ayer por la mañana, mientras atiendo mis plantas de tomate, he notado que hay una que no se parece a las demás, pero que no parece una hierba cualquiera, vamos he encontrado una planta "inadaptada", así he decidido conservarla para ver que es (como saben no estoy muy formado en botánica), y ahora si me cae el veinte, me he dado cuenta que las dos situaciones que han perseguido mis pensamientos estos días comparten un vinculo: la diferencia -y no la de Juan Gabriel, je je-.
Nota: Estos comentarios deben ser interpretados por quien los lee, como su conciencia le dicte, yo por mi parte he preferido quedarme con la parte que dice: no se puede profesar una creencia y volverla una convicción, si no se pone como regla ante toda acción de vida.
Dios mediante nos estamos saludando!


1 comentario:
TÚ MUY BIEN AMIGO MÍO, SIEMPRE TAN REFLEXIVO. TKM CUÍDATE Y CONTINUA ESCRIBIENDO EN TU BLOG
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