En principio me parece bien decir que para decidirme a abrir un blog, me tomo bastante tiempo, especialmente porque mis demonios de chico reprimido no me lo permitían, jeje. Pero después de someterme a terapia y uno que otro exorcismo pues aquí estoy, así que disculpen si cometo fallas pero como dijera un buen amigo mío: - Son gajes de principiante!
Creo que para empezar este blog debemos aclarar el por qué del titulo, así que vamos a ver se supone que aunque el titulo tiene mucho de Escolar, para mi tiene un significado un tanto especial, si así su significado se lo debo a mi abuelo paterno Don Adrián de quien recuerdo poco, pero lo que recuerdo es muy valioso. En alguna ocasión después de su muerte y claramente por casualidad encontré un cuento escrito por su puño y letra, y es que siendo un hombre tan culto y trabajador como lo fue era obvio que no le faltaron dotes de escritor. La historia que narraba aquella hoja amarillenta trataba de un hombre que vivió su juventud como diríamos hoy en el despapaye, y que cuando llego a ser un hombre maduro se convirtió en profesor; lo que no impidió que siguiera cometiendo gravísimos errores, así ese mismo hombre cada noche se lamentaba sus faltas. En una de tantas locuras, por su embriaguez sufrió un accidente automovilístico en compañía de su esposa, la que perdió la vida como consecuencia. Luego, vino a su vida una etapa de depresión como consecuencia de aquella perdida, lo que trajo además como resultado que lo despidieran del colegio donde trabajaba. Como fue despedido, su escritorio le fue llevado a su casa y el decidió que fuera puesto en el ático, donde fue puesto como cualquier trebejo. Así una noche el hombre llego a casa tarde y ebrio, como ya era costumbre desde la perdida de su esposa, se dirigió al ático a buscar una bombilla para la cocina, cuando miro su escritorio y vio que sobre el había hojas de papel en blanco. El hombre se dirigió hacía el y aunque la embriaguez aún lo dominaba logro ver claramente que una de las hojas estaba escrita con la caligrafía de su extinta esposa, pudo leer -con algo de dificultad- una carta escrita por ella, a pesar de leerla con tanta atención no pudo memorizar todas las líneas, pero hubo unas que definitivamente llamaron su atención: “nuestras experiencias no son solo para nosotros, debemos contarlas, así tal vez los demás no cometan los mismos errores que nosotros si compartimos con ellos las cosas que Dios nos ha concedido vivir”. El hombre al día siguiente decidió no volver a tomar y comenzó a escribir sobre sus vivencias, por lo que pronto tuvo suficiente material como para publicar un libro y así lo hizo. Un detalle es que jamás encontró la nota que había leído escrita por su esposa.
Al terminar de leer aquel bonito cuento escrito sin duda por mi abuelo vino a mi mente la obligada pregunta: - Cuál es el mensaje? (y es que dudo mucho que el abuelo siendo como fue se halla tomado tiempo para componer algo así, sin que hubiera un mensaje oculto). Yo que no podía ver en aquella época (tenia 9 años de edad) en que encontré la nota mas allá de mis narices, pues pensé en un primer momento: - Emborracharse esta mal! Sin embargo fue la abuela quien años mas tarde encontraría una nota suelta que sin duda era la moraleja de la historia, en otra hoja amarillenta podía leerse: -El mensaje es que un simple objeto puede cambiar las cosas, considérese el Escritorio que es un símbolo de enseñanza (me imagino que por su relación siempre implícita con el magisterio), por lo que de una forma curiosa la conciencia de aquel hombre lo volvió hacia la que era su misión: Enseñar! Así el hombre reflexionara en aquel mueble y cada vez que escriba, seguramente será algo depurado, es decir lo mejor que el puede ofrecer a los demás!
Algo de lo que no me cabe duda es que cuando termino de escribir estas notas, el abuelo, se levanto y se fue a encender su radio, porque seguramente ya era hora de escuchar: “La Tremenda Corte” pues no había cosa que lo hiciera perderse ese programa y desde luego “Porfirio Cadena” (también yo herede el gusto por esa vieja radio-comedia, jeje). Pero antes de hacerlo quizá pensó que si no ponía algo más, seguramente quien leyera tales líneas no iba a entender la historia, entonces con letras un poco mal hechas puso al pie de la página: - De hecho todos deberíamos tener nuestro Escritorio, un Escritorio de nuestras experiencias!
Y así de simple, claro para mi significativo, es el nombrecito curioso que le he dado a este blog.
Dios mediante nos estamos saludando!
Creo que para empezar este blog debemos aclarar el por qué del titulo, así que vamos a ver se supone que aunque el titulo tiene mucho de Escolar, para mi tiene un significado un tanto especial, si así su significado se lo debo a mi abuelo paterno Don Adrián de quien recuerdo poco, pero lo que recuerdo es muy valioso. En alguna ocasión después de su muerte y claramente por casualidad encontré un cuento escrito por su puño y letra, y es que siendo un hombre tan culto y trabajador como lo fue era obvio que no le faltaron dotes de escritor. La historia que narraba aquella hoja amarillenta trataba de un hombre que vivió su juventud como diríamos hoy en el despapaye, y que cuando llego a ser un hombre maduro se convirtió en profesor; lo que no impidió que siguiera cometiendo gravísimos errores, así ese mismo hombre cada noche se lamentaba sus faltas. En una de tantas locuras, por su embriaguez sufrió un accidente automovilístico en compañía de su esposa, la que perdió la vida como consecuencia. Luego, vino a su vida una etapa de depresión como consecuencia de aquella perdida, lo que trajo además como resultado que lo despidieran del colegio donde trabajaba. Como fue despedido, su escritorio le fue llevado a su casa y el decidió que fuera puesto en el ático, donde fue puesto como cualquier trebejo. Así una noche el hombre llego a casa tarde y ebrio, como ya era costumbre desde la perdida de su esposa, se dirigió al ático a buscar una bombilla para la cocina, cuando miro su escritorio y vio que sobre el había hojas de papel en blanco. El hombre se dirigió hacía el y aunque la embriaguez aún lo dominaba logro ver claramente que una de las hojas estaba escrita con la caligrafía de su extinta esposa, pudo leer -con algo de dificultad- una carta escrita por ella, a pesar de leerla con tanta atención no pudo memorizar todas las líneas, pero hubo unas que definitivamente llamaron su atención: “nuestras experiencias no son solo para nosotros, debemos contarlas, así tal vez los demás no cometan los mismos errores que nosotros si compartimos con ellos las cosas que Dios nos ha concedido vivir”. El hombre al día siguiente decidió no volver a tomar y comenzó a escribir sobre sus vivencias, por lo que pronto tuvo suficiente material como para publicar un libro y así lo hizo. Un detalle es que jamás encontró la nota que había leído escrita por su esposa.
Al terminar de leer aquel bonito cuento escrito sin duda por mi abuelo vino a mi mente la obligada pregunta: - Cuál es el mensaje? (y es que dudo mucho que el abuelo siendo como fue se halla tomado tiempo para componer algo así, sin que hubiera un mensaje oculto). Yo que no podía ver en aquella época (tenia 9 años de edad) en que encontré la nota mas allá de mis narices, pues pensé en un primer momento: - Emborracharse esta mal! Sin embargo fue la abuela quien años mas tarde encontraría una nota suelta que sin duda era la moraleja de la historia, en otra hoja amarillenta podía leerse: -El mensaje es que un simple objeto puede cambiar las cosas, considérese el Escritorio que es un símbolo de enseñanza (me imagino que por su relación siempre implícita con el magisterio), por lo que de una forma curiosa la conciencia de aquel hombre lo volvió hacia la que era su misión: Enseñar! Así el hombre reflexionara en aquel mueble y cada vez que escriba, seguramente será algo depurado, es decir lo mejor que el puede ofrecer a los demás!
Algo de lo que no me cabe duda es que cuando termino de escribir estas notas, el abuelo, se levanto y se fue a encender su radio, porque seguramente ya era hora de escuchar: “La Tremenda Corte” pues no había cosa que lo hiciera perderse ese programa y desde luego “Porfirio Cadena” (también yo herede el gusto por esa vieja radio-comedia, jeje). Pero antes de hacerlo quizá pensó que si no ponía algo más, seguramente quien leyera tales líneas no iba a entender la historia, entonces con letras un poco mal hechas puso al pie de la página: - De hecho todos deberíamos tener nuestro Escritorio, un Escritorio de nuestras experiencias!
Y así de simple, claro para mi significativo, es el nombrecito curioso que le he dado a este blog.
Dios mediante nos estamos saludando!


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