sábado, 17 de enero de 2009

TERMINEMOS EL MEDIO TIEMPO COMO SE DEBE



Ya que no he puesto la segunda parte de las Teorías de la Conspiración, que no trata de otra cosa sino de una experiencia curiosa que me sucedió hace algunos años, seria bueno terminar este medio tiempo -que más que medio tiempo es algo así como un corte comercial- con algo que rara vez hago: hablar de mis hermanos.

Claro que al hablar de ellos también es con intención particular de reconocer algún buen acto, que desde mi muy particular punto de vista sea con intención o no cristiana: una acción benévola necesariamente esta inspirada por Dios.

Así que en esta ocasión quiero hablar de manera especial de mi hermana Yanelí, algunos incluso no sabían el nombre de mi hermana así que ahora ya lo saben. Antes que otra cosa permítanme justificarme con ella: cuando leas estas notas Neli se que quizá te extrañes de lo que digo de ti, sobre todo porque siempre he sido un sujeto reacio y hasta cruel contigo, se bien que siempre me la paso criticando todo lo que dices y haces; pero espero me creas que todo lo hago con la intención de que seas muchísimo mejor persona que yo.

En fin, lo curioso de mi hermana es que ha mediados del año pasado, se fue ha hacer su servicio social del bachillerato, como educadora, en un pequeño pueblito llamado Tezoyo, perteneciente al municipio de Atlangatepec. Sinceramente cuando me entere, lo primero que pensé: sabrá ella lo difícil que será estar por primera vez lejos de nosotros –su familia- y mas que nada entre gente que ella nunca ha tratado?

Sin embargo, descuide pensar tal vez en lo más importante: a lo que iba! A intentar aportar su granito de arena sobre la educación en los niños. Hoy que he sabido la opinión de los habitantes de ese lugar, y sobre todo la forma de gratitud que la gente tiene respecto a mi hermana y quienes fueron con ella, creo que ahora entiendo que a veces no es necesario ser una eminencia para cambiar el mundo, sino solo tener la voluntad y el deseo de servir, lo demás, lo demás se os dará por añadidura!

Así, solo me resta decirte mi muy querida Neli, que queriendo o no has hecho la obra de Dios. Sin querer, has hecho misión. Y por mi parte, solo puedo decirte gracias, gracias por ayudar y no solo estorbar! Ojala algún día seas la personalidad importantísima que sueño llegues a ser!

¡Gracias!

Dios mediante nos estamos saludando!

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